Archivos Mensuales: mayo 2013

A una pintoresca mujer parisina

tumblr_m2vnrjoq4m1qhm854o1_500

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Armenia, Colombia
07 de febrero de 1920

Para una pintoresca mujer parisina

Recibe esta carta, querida, con la alegría con que yo te la escribo, por favor. Apréciala, guárdala y dale un espacio en el viejo cajón donde sé que guardas tus cosas y dale también uno en algún rincón de tu ser. Ya sé que el cajón, al igual que tu ser, están llenos, que no hay cabida para nada más, pero hoy, solo hoy, haz una excepción y recibe este corazón lleno de letras y envuelto en papel.

Sólo si prometes que así lo harás, continúa leyendo. De lo contrario, envía una señal en los próximos 10 segundos que me de por entendido que no te interesa conocer su contenido, y así, entonces, en las calles dejaré que pierda su forma con el caer de cada gota que golpea mi techo.

Bien… ahora que curiosamente esta eterna distancia nos sirve de puente, que la subjetividad del tiempo muestra su cara y que en 10 segundos apenas pude notar, levemente, sonrisas tuyas perdidas entre el humo que sale de esta taza de café, doy por entendido que tanto tú como yo hemos estado esperando este momento.

¿Sabes? Justo ahora, recuerdo con cierta nostalgia a dos necios pactando no olvidarse frente al mogollón de aves que posaban expectantes en aquel prado de Beleville. Aún hoy, después de 10 años, me sigo debatiendo entre si fue real o fue un sueño, pero lo cierto es que ahí estabas, ahí estábamos, adornando cada fase del día sin temores ni ningún otro deber más que el de amarnos.

Disculpa si esta cita, algo a deshoras, ha golpeado muy fuerte tus ventanas. Espero que no haya sido suficiente para despojarte del sueño que ocasiona tu placidez facial, porque es tal vez ese el trasmundo por el que podemos vernos y comunicarnos.

Amiga mía, me gustaría pensar que ese horrible banco, motivo y testigo de risas sin sentido y por doquier, sigue allí, iluminado por las luces parisinas que exaltaban los besos que se quedaron en dos almas perdidas en el tiempo.

Dime si aun conservas esa nuestra luna que se extendió por todo el cielo hasta largas horas, anunciando la llegada de las primeras luces del alba y reflejando en su cristal, la más bella y romántica ciudad europea.

Dime si aun recuerdas las palabras que esa noche y esa mañana se dijeron al aire y a París…

Tanto por saber, por recordar, pero ahora debo solo decirte algo más: Amada, amiga, compañera, debido a que ambos nos encontramos inmersos en otra época, o al menos así hemos creído o querido creer, te quiero pedir que me lleves algún día de vuelta a la ciudad de las luces, a la ciudad que te vio nacer, a la ciudad que presenció el verdadero amor.
Tan solo ten en cuenta no volver a demorarte 10 años en aparecer, y así, prometo enviarte cada noche una carta silenciosa: un corazón lleno de letras y envuelto en papel…

Att: Tu amigo y amor fugitivo del tiempo.

— Carlos Jaramillo —

Anuncios