Elucubraciones de madrugada

Aún me besa su boca, aún atrapo sus besos en mi boca,
aún intento hallar unos versos que me entreguen su boca,
ese silogismo intuitivo que escapa, que apenas, tenue,
me deja concluir algo…
Luego de sus besos, uno no puede volver a ser el mismo.
El hechizo, que apunta en picada, una vez se posa adentro,
despiadado, engendra una revoltosa antítesis, un contraste inagotable.
Sus besos liberan, el cuerpo se hace más ligero
y el deseo por fin encuentra su vía, su ruta perfecta…
pero también sus besos condenan, se vuelven terriblemente necesarios
y uno se pasa el día pensando en cómo reencontrarse
con ese aire ígneo súbitamente placentero que habita en su boca.
Luego de sus besos, creo, se es libre
y se es preso para siempre…

C.J

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Acerca de arkoriam

Si ignoramos infinidad de aspectos pertenecientes al plano de lo real, no me hago a una idea de cuán grande es nuestro desconocimiento del mundo fantástico. De alguna manera, vivimos de historias que oscilan entre esos dos cosmos y encontrar el valor que en ellas reside es la tarea de todo aquel hombre sensible e inquieto, cuyo objetivo no debe ser otro que buscar ser un poco menos ignorante cada día. Me gusta la Literatura y la comunicación audiovisual, escribir, leer y compartir con buenas personas, buenas charlas.

Publicado el abril 9, 2015 en Encuentro con la palabra, Poesía. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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